29 de julio de 2016

Descansa en Paz

El día que fui a traer a Loocky, comenzó una historia de amor que ni yo me imaginé que pudiera darse.  En esos días,  yo subí fotos, alegre,  por la llegada de ese ser a mi vida. Creo, y para ser consecuente con mi discurso,  que debo subir un post ahora que él ya no está. Si, ya no está.
http://tomeiro.blogspot.com/2011/01/el-cumple-de-loocky.html



Ayer,  partió Loocky a ese lugar al que van los perros y al que yo también,  llegado su tiempo, quiero ir,  porque seres como ellos, seguramente,  solo pueden ir a lugares bonitos. 
Fueron 6 años y medio que su naricita helada, su lengüita rosada, su colita esponjada, me acompañaron y en los que me enseñó que yo podía ser una mejor persona y que el amor también viene en forma redondita,  con cuatro patitas y cola. Desde entonces, confirmé, que soy un #ChuchoLover.  



Si reí con sus gracias, ocurrencias,  tonteritas, como me voy a privar de derramar un par (en realidad han sido bastantes pares) de lágrimas por su ausencia. Esta noche, faltó su colita saludándome, sentí feo, un gran vacío... aquella sensación de soledad a la que, desde ya, no me voy a acostumbrar. 
Gracias Loocky por haberme hecho un mejor ser humano. Descansá en paz muñequito.




(Loocky DEP.  Feb. 2010 - Jul. 2016)

18 de febrero de 2015

Solo por convivir

Pasaba por acá y me acordé que antes escribía aquí, bastante seguido. A decir verdad, he escrito mucho, solo que en 140 caracteres, a cada rato, en Twitter.
Ya he dejado casi en el olvido el blog, aunque, por alguna razón, todavía no le he dado de baja. Romanticismo le dicen.
Creo que hay bastante que puedo poner por estos lados. Lo seguiré haciendo. Me lo prometo.

24 de febrero de 2014

Se me pasa por alto


A casi entrar en el tercer mes del 2014, me decidí a escribir en este sitio, el que tengo casi abandonado, por una razón, para mí, casi obvia, que es el hecho de estar en la red de microblogging, Twitter, lo que ha permitido que ya deje de lado a este lugar al que hace mucho tiempo recurrí para plasmar lo que pensaba sobre distintos temas.
No sé si volveré a retomarlo como antes, la verdad, se me olvida hacerlo. Siempre se me pasa por alto volver a escribir mis opiniones en este "mi lugar".
Marzo está a unos pasos y, aunque suene a cliché, el tiempo sí parece que vuela.
Me prometo, a mí mismo, hacer que es tiempo vaya más despacio, al menos lo que dependa de mí, para poder escribir alguna tontería que crea importante.

19 de agosto de 2013

Un clásico bajo piedras



Tenía mucho tiempo de no asistir a un encuentro de fútbol en el estadio Óscar Quiteño de Santa Ana. Yo, que soy loco fútbol, creí que volver a ese estadio en un clásico del fútbol nacional, FAS vrs Águila, era el mejor pretexto para hacerlo. Mismo por el cual decidí llevar a mi hijo, de 13 años, para que viviera su primer clásico desde las gradas, apoyando a nuestro querido equipo: el Águila.
El equipo de mis amores, como ya se está haciendo costumbre, muy mala por cierto, perdió el clásico por 1-0, en un partido deslucido para el naranja y negro y de apenas chispazos para los santanecos.
Pero más que el juego, mi hijo y yo vamos a recordar este clásico como en el que nos salvamos, por muy poco, de que varias piedras hicieran impacto en nosotros. Parece que el sábado pasado, algunos cafres, porque no creo que esos sean los aficionados del FAS, se pusieron de acuerdo para hacer imposible la estadía de los aguiluchos que decidimos ir a ver el partido.
En la calle adyacente al estadio, en la entrada del mismo, y ya dentro del inmueble, estos cafres estuvieron tirando piedras a los visitantes- en la carretera a Santa Ana algunos estuvieron esperando a que el bus con los aficionados del Águila pasara para triarles piedras, pero no sé si lo lograron- el resultado fue algunos vidrios rotos de los automotores de la barra aguilucha, un aficionado herido, por suerte solo uno, por defender a una niña de cinco años de las piedras, y muchas molestias de los que no nunca pensamos que se dieran estos actos de vandalismo.
Me vine de ese estadio con la promesa de no volver a llevar a mi hijo a un clásico en esa cancha, el miedo en su cara me da la razón para evitarle esos malos momentos.
Misma suerte han corrido las idas al Cuscatlán cuando hay un Alianza vrs Águila, ya pasamos malos momentos con algunos aficionados de la Ultra Blanca hace poco también.
De momento, los partidos y las canchas de la UES y Santa Tecla, el mismo “Cusca”, pero cuando juega el Marte, son los partidos que podremos ver con relativa calma.
La tercera es la vencida dicen. No quiero que, en efecto, sea así en cuestión de piedras lanzadas por enajenados mentales. Ya nos salvamos de dos. De tres, no quiero averiguarlo.
Jorge Hernández salió lesionado luego que aficionados fasistas lanzaran piedras contra la barra del Águila en las cercanías del estadio Óscar Quiteño.